¿Hay alguien tan indignado/a como yo? ¿Alguien desencantando cada día? ¿Alguien que vive en un país democrático pero profundamente injusto? ¿Alguien que se encuentre, solo, sorprendiéndose de la desfachatez ajena y siendo tachado de ingenuo por ello?

web-windowPues aquí estoy. Cansado de predicar en el desierto, de hacer caso a los gurús de la economia, la política y la orientación laboral, que me dan recetas infalibles para encontrar empleo, arrimar el hombro en pro del bien común o repetir “Ya lo decía yo” a toro pasado o de dar recetas para salir de esta crisis de la que solo salen unos pocos.

Estoy harto de buscar empleo con la lengua fuera corriendo en pos de aquel curso, master, idioma que me abrirá las puertas de ese empleo que, por supuesto no puedo esperar que sea fijo, ni bien remunerado, ni en mi ciudad… Un trabajo nini y un minijob a la vez.

Estoy harto de no saber qué contar a mis hijos, ni qué aconsejarles para el futuro cuando se supone que he de ser su faro y su guía, el que les transmita confianza para el futuro.

No quiero seguir escuchando mentiras, ni desperdiciar ni un minuto de mi tiempo en leer las cifras como ellos quieren. En congratularme por el avance de la economía y la disminución del paro cuando a mi alrededor veo a gente tan sobradamente preparada, con tantas ganas y con tanta necesidad que llevan más de dos años en absoluto paro y con jornadas de búsqueda-laborales tan intensivas y desoladoras.

Y alguien sigue proclamando que es un derecho…

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