Hoy muestro mi indignación por la forma en que se está abordando este tema desde muchos frentes:

El político: poniendo en evidencia las carencias de los mismos: con su presencia “a las maduras” y su ausencia “en las duras”. Por su poca empatía con la población general y con la persona enferma en particular. Por su falta de agilidad, por su descoordinación, virus ébolapor la ausencia de liderazgo… Y hablando de política, por la politización del tema desde el minuto 0.

Desde el punto de vista social, poniendo en evidencia nuestro egoísmo al removernos sólo cuando la enfermedad llama a nuestras puertas mientras miles de enfermos con hijos, padres, amores, temores y dudas dejan su vida sobre un frío suelo o un colchón plastificado de color indefinido. Y estas personas generosas y valientes que van a luchar por estos enfermos deben morir en la misma situación… “Por favor, que no me salpique”.
¿Seremos capaces de aprender, de una **** vez, que viajamos en el mismo barco? ¿Que cada vez menos,  y que ya no vivimos en nuestra cómoda burbuja? ¿Que los recursos no son de una parte de la población? ¿Que, en buena medida,  es una lotería que tú estés viviendo tu vida y no otra? ¿Que todos tenemos el mismo derecho a tener una vida digna? Y si no prepárate para sufrir las consecuencias.

Con algunos medios de comunicación que justifican cualquier tipo de actuación y no respectan ni el dolor, ni la intimidad  cuyo ejemplo más sangrante he podido ver en el programa de Las Mañanas de cuatro en la que el entrevistador insiste en hacer preguntas a una mujer con dificultades en el habla, claros signos de cansancio, titubeante y confusa hasta que ella dice que ya no puede más y él, impasible, insiste e incluso se permite decirle que se está cuestionado su actuación… Curiosamente no localizo la entrevista completa. Espero que cuando menos, se les haya caído la cara de vergüenza.

Desde mi perspectiva privilegiada espero respeto y apoyo incondicional para Teresa Romero y su familia. Asunción de responsabilidades de cada uno de los engranajes de este entramado y especialmente subsanar los errores de cara a esta y otras situaciones críticas sanitarias. Y por pedir, pido cordura, un poco de reflexión y buenas prácticas en este mundo global, donde cada día estamos más y más cerca.

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