Ayer vi el programa de Salvados “Parados y defraudados” y me produjo una virulenta reacción alérgica visceral, al plantear situaciones vividas desde los distintos frentes de la escena…

Que sí, que hacemos cursos “sin ton ni son”. Cuando nos ofertan los cursos no existe orientación sobre cuales son los perfiles más demandados o de futuro, sobre la formación que demandan las empresas y el mercado, no existe un seguimiento sobre

????????????????????????????????su relación con la inserción laboral y no existe un itinerario formativo para la persona parada en cuestión. Es el parado el que decide en función de sus intereses personales, afinidades, previsiones personales o proximidad de la impartición de la formación, cuál de los cursos ofertados elegir. Pobres y erráticos criterios, me temo.  Podemos encontrar con extrema facilidad una persona que ha realizado un curso de iniciación al chino, diseño de páginas web, asistente sociosanitario y agente de desarrollo turístico en el mismo pack.

Pues sí. Nos han preguntado si hemos encontrado trabajo, por ejemplo, un año después de haber realizado un curso, pongamos que de Alemán inicial. Y sí, un 20% aproximadamente estaban trabajando en ese momento pero analicemos el tema. La pregunta es tan chapuza como otros tanto aspectos como el diseño, la gestión y evaluación de los mismos. ¿Demuestra esta pregunta que existe alguna relación entre la formación y el empleo? Claramente no.  De hecho, solo uno de los participantes en este curso estaba trabajando, entre otras cosas, gracias al curso recibido.

Desde la perspectiva del docente el tema no se presenta mejor: ¿Que hay que devolver parte de mi sueldo a la empresa que me contrata? ¿Que tengo que hacer “donaciones”? ¿Que he de consentir que firmen partes de asistencia personas que no han acudido al curso? ¿Que me contratan para dar un curso de X horas y no he de asistir más que a una mínima parte de ellas? ¿Qué tengo que falsear firmas? Nuestra respuesta ha de ser rotundamente “No”. Y si no es así estamos participando de este sistema corrupto. Y sí, podemos escudarnos en que son las condiciones, que si no lo hago yo, otro lo hará, que tengo que comer, etc. pero el resultado será el mismo: perpetuar este sistema y dejar actuar impunemente a aquellas personas que defraudan a los parados y a la sociedad entera que realmente necesita una formación de calidad que nuestro profesorado mayoritariamente formado, capaz y responsable puede ofrecerles.  No soy ajeno al tema de la dificultad y  de la desprotección frente a la denuncia. Lo dice una persona vetada en una entidad pública de su localidad. Lo dice una persona a la que sus jefes y subordinados cuestionaban por no querer desviar partidas acusándole de mala gestión.

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